viernes, 26 de septiembre de 2008

En la época dorada de HBO

No teman: está viendo la HBO

Si hacemos caso a lo que dicen desde aguerridos columnistas de información económica hasta líderes políticos de la UE, el desplome actual de Wall Street se traducirá históricamente como el desplome definitivo del libre mercado salvaje y sin bozal. Que los tiempos van a cambiar esta vez no viene de parte de un folk-singer con melena desarreglada, sino de las altas instancias de París y Berlín: lo que antes hacía ilusión, en el Siglo XXI da miedo. Y si los diagnósticos son correctos y el superpoder económico yanki no vuelve a ser el que fue, o tardará lo suyo en serlo de nuevo, es éste el mejor momento para disfrutar de lo poco bueno, pero buenísimo, que el sistema nos ha remitido desde allí.

Ya se comentado repetidamente el curioso (y apoteósico) trasvase de calidad que hemos presenciado de las salas de cine a los televisores domésticos (plasmas y LCD's, con la hostia en pulgadas), y todo el mundo está de acuerdo en apuntar ese gran tanto en la casilla que pone HBO, las siglas de Home Box Office. Se ha aclamado a Los Soprano como mejor serie de TV de todos los tiempos, aunque yo aquí tengo que objetar el precio de venta de cada temporada en dvd (la forma correcta de ver estas series); todavía me queda mucho por disfrutar de la compleja equidistancia entre narcos y estupas en la grandiosa The Wire; soy fan fatal de ese rinconcito no tan caro, judío y genial que la productora le ha dejado a Larry David en Curb your entusiasm; y después, está Roma. Otro día hablaré de Roma. Resulta que sus 22 capítulos ya los he deglutido tres veces y mi capacidad de síntesis está ahora mismo donde Cristo perdió el gorro, supongo que eso queda unos pocos capítulos después del último de la serie tras la coronación de Octavio Augusto.

Pero no se vayan todavía.

A continuación os ofrezco la impresionante careta de entrada de la penúltima gran serie marca de la casa: John Adams, que cuenta la fundación de los EE.UU. a partir de la biografía de uno de los padres de la patria (primer vicepresidente y segundo presidente del país), al que la Historia casi había olvidado bajo la sombra de George Washington, Thomas Jefferson y Benjamin Franklin. Debo decir que, entre todas las citadas, esta serie es, en mi humilde y sincopada opinión, la menos mejor de todas ellas (me sobran un poco los dramas familiares del personaje central), aunque no sea ni mucho menos una tontería. Sólo por el trabajo de Paul Giamatti ya valdría la pena. Darle al video si os da la gana, pero con la condición de que abráis la pantalla a tope y programéis el volumen brutal para estos impresionantes title credits & main theme.








Y ahora es cuando los jugos gástricos se me desbaratan al estilo de Regan, la niña de El Exorcista. En octubre llega a Spain la última apuesta de la cadena, que ha revolucionado a su país de origen este verano en plena campaña presidencial. Tráiler de la megaproducción que va sobre el desastre de la criminal guerra de Irak y que se titula Generation Kill.








Toda gran tarta tiene su correspondiente guinda, también de próximo estreno en nuestras pantallas domésticas y redes P2P. Se trata de una mini-serie de dos capítulos, titulada El Recuento, que promete desvelar las sucias maniobras políticas que tuvieron lugar en el estado de Florida durante los tensos días que siguieron a las elecciones presidenciales de noviembre de 2000 y cuyo trágico resultado conocemos demasiado. Y protagonizada por Kevin Spacey.

Pues nada: si no sólo es verídico sino que además es cierto que la apretada de cinturón va a ser drástica y global, que todo va a cambiar y ese todo incluye la fantabulosa producción de la Home Box Office, yo, si tengo un hijo, le llamaré así, HBO, para honrar su memoria. Cada cual ayuda como puede...

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